1/24/2012

Un día cualquiera...

...en un periódico cualquiera. Martes, 24 de enero de 2012. Siglo XXI. Un juez se enfrenta a 20 años de inhabilitación por perseguir el crimen de estado durante 20 años. El crimen organizado, el crimen oscuro y siniestro al que no llega nunca ninguna vara de la justicia. A esa misma hora, los banquillos se llenan de políticos imputados por una ristra de escándalos impunes y de saqueos de fondos públicos. Desmanes sin fin que terminaremos pagando los de siempre. Como siempre. 
Un día cualquiera, las leyes se convierten en plastelina moldeable al servicio de no se sabe bien qué intereses. El horizonte se nubla. Seguimos en silencio. Lo preguntaba Freddie Mercury hace ya muchos años en una canción memorable:





Si Freddie, sí. Lo es...

1/05/2012

Queridos Reyes Magos...

...dadle una vuelta a todo. Repensadlo. Lo estáis haciendo fatal coño. Dejad de venir a última hora, el último día, dejando que el gordo del trineo se os adelante un año más, y van ya cuatrocientos. No condenéis a millones de niños a enloquecer a sus padres en unas vacaciones interminables sin un triste juguete con que pasar las horas. Ni condenéis a los padres a retornar al trabajo con la casa llena de mierda, de papeles, de envoltorios... 

Y si tenéis que cabalgar, hacerlo de día coño, a pleno sol, en una fiesta de luces y sonrisas. No me tengáis a esas criaturas vuestras, tan queridas, ateridas de frío en las aceras, atónitas y espantadas por la voracidad de las viejas pillacaramelos, entre piernas y ruidos.

A poder ser, traed más envoltorios y menos artefactos inútiles. Más cajas de cartón, más cosas de madera. Más cuentos. Si hay que estudiar cómo se usa un juguete, no es un juguete. Punto. 

Cambiad de proovedores también. Huid de esos sádicos tarados que llenan los juguetes de tornillos, cuerdas, bridas... que los atan a las cajas como ánimas condenadas al infierno. Huid de esas mierdas llenas de piezas, diagramas, instrucciones y horas de montaje. Los niños por encima de todo y antes de nada quieren reír con sus padres. Jugar con sus padres. Ningún niño merece un padre cabreado y jodido que lleva dos horas cagándose en su puta madre intentando armar no sé qué mierda tirado por el suelo. No ese día. Ni ningún otro.

Traed ilusión, humor, tranquilidad... Cosas sencillas, pero imprescindibles. Las cosas que no tienen forma despiertan la imaginación. Las cosas acabadas hasta el último detalle, la contemplación. Pensad que una de vuestras misiones es crear una generación de ciudadanos imaginativos. Ya somos demasiados los dedicados a contemplar y callar...

Queridos Reyes Magos. Dadle una vuelta a todo. Bajad de los tronos y mezclaros con los niños. Abrazadlos. Jugad al pilla pilla. Bailad. Descolocadlos. Asombradlos. Haced vuestro trabajo.

Insisto gordinflones: lo estáis haciendo fatal...

12/28/2011

Inocentes

No está muy claro si ocurrió de verdad, o sí Mateo evangelista extrapoló la historia de Moisés para enganchar a más judios a la nueva droga. En cualquier caso la gente lo creé. Y como lo creé lo conmemora. Una matanza bestial de niños a manos de Herodes. Eso celebramos hoy haciendo la puñeta a diestro y siniestro. Muy humano todo. Muy propio. 

La diferencia con años anteriores, empero, es que dos mil once no ha tenido un día de los inocentes, sino trescientos sesenta y cinco. Y dos mil doce pinta igual o peor. Trescientos sesenta y cinco días en los que los mercados, los corruptos, los sinvergüenzas profesionales, la crisis, el paro, las agencias de (des)calificación, la prima de riesgo, y su puta madre, nos han estado colgando monigotes sin parar día tras día. O nos han tomado por monigotes. O las dos cosas.

Y aquí estamos, entre dos años funestos, aguantando el chaparrón, y celebrando que hace dos mil años un lider mundial hijo de puta exterminó presuntamente a todos los niños de Judea. Justo ahora, cuando otros que tales están a punto de exterminar si no a nuestros hijos, sí al mundo que el sudor, el sacrificio, y el esfuerzo de tres generaciones habían preparado para ellos. Curioso. Hay cosas que nunca cambian. Feliz día de los inocentes monigotes...

12/25/2011

Sufrir

Es lo que toca en estos tiempos. O eso parece. Pero si se trata de sufrir, hay que elegir. La vida es lo que es, pero también lo que hacemos con lo que es. Se puede elegir sufrir de una forma sumisa, triste, gris, o se puede elegir sufrir con alegría. Hacer del sufrimiento una fiesta. Fair Play, que dirían los hijos de la Gran Bretaña.

Al mal tiempo, buena cara.

Igual no es malo, después de todo. Sacudirnos tantas cosas inútiles. Objetos, rutinas, prisas: las mil y una cosas que hacemos cada día para perder nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestra paciencia, nuestro humor, y nuestra salud. Igual es el momento de rescatar la calle, el sol, los largos paseos. Los parques, el ocio gratuíto de los funambulistas y cuenta chistes, de los músicos ambulantes. Las tardes alargadas en un parque, con un puñado de amigos y algunas bolsas de pipas. Igual es tiempo de volver a cocinar a la manera antigua: estirando cada receta, reciclando, haciendo maravillas con cuatro pesetas: como esas abuelas inmortales que pasaron por todas nuestras vidas.

Igual hay que volver a coser, o aprender si no se sabe. Volver a las rodilleras, a los remiendos, a las reparaciones domésticas. A entrenar nuestra imaginación para usar un objeto de mil formas. Nos exprimen, sí. Estos hijos de puta que han llenado nuestra vida de humo, y ahora encima nos quieren cobrar por él. Pero si nos exprimen, exprimamos la imaginación. Exprimamos la vida.

Si toca sufrir, aprendamos a hacerlo con dignidad, con sentido del humor, con alegría. Yo de momento voy a enseñar a mis hijos que sí, que del sufrimento se puede hacer una fiesta. Y para empezar, nada mejor que llevarles al olimpo del sufrimiento festivo. Si hay que sufrir, que sea con alegría coño...






12/13/2011

Reinventándome

Sí, vale. De un tiempo a esta parte estoy irónico, abrasivo, sarcástico. Lo sé. Lo asumo. Pero es que llega un momento en el que hay que ponerse en pie. Un momento en el que uno empieza a pensar que tiene más valor el legado que le deja a sus hijos que el tiempo que pueda llegar a pasar con ellos. Porque el tiempo se acaba. Porque uno, antes o después, se acaba. Pero los legados, si son buenos, no acaban nunca.  Y sí, el Ventanuco está dando un giro. Está volviendo a su origen, de hecho. Menos chorradas y más verdades como puños. Porque vivimos tiempos turbulentos. Malos para la lírica, que dirían los Golpes Bajos. Tiempos en los que hay que despertar las conciencias, porque las conciencias están enajenadas, alienadas: off, o sea. 

La libertad empieza a ser una reliquia en los museos. La iniciativa, la rebeldía, el pundonor, el orgullo bien entendido. Estamos comiendo mierda muchach@s. Y lo peor es que llegamos a creer que es culpa nuestra. Y nadie despierta. Nadie dice esta boca es mía. Y ya está bien de comer mierda sin llamar al camarero y decirle, joder, que esto que me haces comer es una mierda coño!

Despertad. Antes de que sea tarde. Porque el mundo que conocemos, el mundo que nos gusta, está en un serio riesgo. Tal vez el mayor de su corta historia. Despertad coño, que ya va siendo hora...

12/12/2011

Malditos cuentistas


Malditos cuentistas. Malditos. Por venderme un mundo maravilloso y perfecto lleno de tesoros, y ocultarme la mierda. Por esconderme que el mundo es redondo para algunos, y maravilloso sólo para el diez por ciento de los mortales, y exagero. Malditos, por venderme que los príncipes eran azules y altruistas, y mataban dragones; y ocultarme que son grises y egoístas, y no matan dragones: ellos son los dragones. Malditos, por hacerme creer que los reinos y gobiernos se fundaban en el bienestar de los súbditos, y que los súbditos estaban tan contentos que lanzaban flores a los séquitos. Y una mierda hermanos Grimm. Y una mierda.... 


Este es un mundo de gatos sin botas, donde los que no son gatos se ponen las botas. Un mundo en el que las princesas de verdad desaparecen, o se rompen. O algo peor y más oscuro.. 

Un mundo en el que los soldaditos no son de plomo, sino de horror y sangre. Un mundo en el que las casas no son de chocolate, porque a menudo ni siquiera son.

Malditos cuentistas. Yo os maldigo por estafarme siendo un niño tan niño que aún podía creer en casi todo. Incluso en vosotros. Os maldigo, por tantas mentiras escondidas en tantos cuentos. Pero por encima de todas, por una imperdonable: hacerme creer que los malos eran caricaturas, y que podíamos verlos de lejos, reconocerlos, señalarlos. Que siempre tenían una cicatriz, o una sonrisa extraña. Y que siempre habría un héroe en mallas o calzoncillos brillantes capaz de ponernos a salvo de su furia. 

Y una mierda. 

Los malos no tienen pinta de malos. Son irreconocibles. Se camuflan. Elegantes, discretos, educados, cultos. Están por todas partes. Y los héroes, esos benditos héroes de vuestros cuentos de mierda, están todos vendidos. Escondidos. O acojonados...