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28 de agosto de 2015

Relaciones de pareja: el porcentaje de la felicidad

Debatiendo el otro día con @PluginYeah, sobre las relaciones de pareja, mi cabeza, que hila sin remisión las cosas, llegó a una interesante y disparatada teoría acerca de las relaciones de pareja y el porcentaje de la felicidad. Al lío...

Un lugar común en las relaciones de pareja que conozco, es la manera en la que el paso del tiempo va modificando la relación. Parejas que comienzan en una nube de algodón, convencidos, enamorados, decididos, y que al cabo de unos años se convierten en dos desconocidos. Hombres y mujeres que buscan tiempos y lugares para desconectar del otro, hasta un punto en el que el otro ya no sólo les es indiferente, sino que les estorba. La cuestión es: ¿cómo se llega a esa situación?

Teorías hay muchas, tan complejas y extrañas como se quiera. Pero si uno piensa en porcentajes, la explicación es muy simple. Veamos...

Supongamos que uno tiene una caja en la que se contiene a sí mismo. Una caja en la que están sus tiempos, sus ideas, sus fantasías, sus sueños, sus deseos, sus pensamientos, sus preocupaciones, sus dudas, sus experiencias. Una caja en la que está todo. Y supongamos que uno (o una) topa de pronto con otra persona en el momento preciso. Una persona con la que conecta. Alguien especial. Alguien especial que también tiene una caja. Y surge la magia.

En ese punto, lo único que deseamos es compartirlo todo con la otra persona. Abrir nuestra caja. Volcar nuestra caja en el otro. Cada minuto, cada pensamiento, cada ocurrencia, cada deseo, cada preocupación, cada zozobra, cada miedo, cada fantasía...

Estamos en el momento cien por cien de la caja. 

Pero mantener ese porcentaje es imposible. Uno puede pasar un tiempo sin comer, o mal comiendo, restando horas al sueño, dejando de pensar en otras cosas, apartando compromisos, desatendiendo obligaciones, centrándose por completo en dar y recibir el cien por cien de la caja. Pero un tiempo. Porque si la situación se prolonga, todo nuestro mundo se resiente. Perdemos salud, rendimos menos, descuidamos relaciones familiares. Si la relación cuaja, se mantiene, se consolida; si llegamos a un punto en el que decidimos convertirnos en pareja, convivir y formar un proyecto de vida en común, la realidad se impone. Y nos guste o no, tenemos que llevar los porcentajes a un punto razonable. Un punto en el que dar y recibir del otro sea compatible con seguir trabajando, con descansar, con reservarnos un tiempo de desconexión, con mantener relaciones saludables de amistad y familiares. Un punto en el que seguir viviendo, y viviendo con el otro. Es el momento de establecer un porcentaje óptimo. Pongamos un 60 por ciento. Hasta ahí todo bien.

¿Dónde surge el problema?

La clave para mantener una relación de pareja que perdure, para conseguir que sobreviva a la rutina, a la monotonía, es no perder de vista el porcentaje. Asumir que es necesario reservar una parte de nuestra caja a otras demandas que no vienen de la pareja, sí, pero sin bajar la guardia. Hay un porcentaje al que no debemos renunciar, porque entraremos en zona de peligro. Si dejamos que lo externo invada y desplace nuestra forma de priorizar y compartir el contenido de nuestra caja, estaremos caminando hacia el fin. La clave estriba en ser conscientes de en qué porcentaje estamos en cada momento. De qué nos está desviando del porcentaje, y de qué debemos hacer para devolverlo a niveles saludables.

Porque cuando dejamos de poner el cien por cien de nuestra caja en el otro, empezamos a ponerlo en otro sitio. Si restamos un cuarenta por ciento de nuestro tiempo para el otro, es porque ponemos ese tiempo en otras cosas. Y eso es bueno. Hay cosas que necesitamos hacer. Que tenemos que hacer. Hay más personas importantes en nuestra vida. Más tareas importantes. A partir de aquí, existen dos riesgos. Uno es dejar que el porcentaje que desviamos a nuestra pareja descienda por debajo de la línea de riesgo: pongamos del cincuenta por ciento. Otro es que al tener un porcentaje menor de tiempo, dejemos de compartir algunas de las cosas de nuestra caja por completo. Que pongamos todas nuestras preocupaciones, o todas nuestras ocurrencias, o todo nuestro humor en otro sitio. Si dejamos que esto ocurra, entraremos en una zona peligrosa. Y el otro empezará a estorbarnos. Así de simple. Si descargamos el total de nuestra preocupación en un familiar, un amigo -cámbiese preocupación por cualquier otro contenido-, ocurrirán dos cosas. Una, que estaremos privando a nuestra pareja de una parte importante de nosotros, y otra, que nuestra pareja nos estorbará cuando su demanda de atención coincida con el momento en el que estamos haciendo eso que necesitamos hacer y que ya no hacemos con él o con ella, pero que podríamos hacer perfectamente con él o con ella -recordemos que venimos que compartir el cien por cien y funcionaba-. Ese es el principio del fin.

¿Cuál es la solución entonces?

Fácil. Hay que seguir tres reglas básicas y sencillas.

1- Empeñarse en mantener el cien por cien es insano a medio plazo. Cada pareja debe buscar su porcentaje óptimo, que en cualquier caso ha de ser superior al cincuenta por ciento de lo que somos y hacemos.

2- En ningún momento podemos dejar de compartir ningún contenido de la caja con el otro. Compartir nuestra vida es compartir lo que somos. Y somos todo lo que hay en la caja.

3- Tenemos que tener en todo momento un contador mental sobre el punto en el que están nuestras cajas. Qué estamos dejando de compartir, o qué estamos compartiendo menos, y en qué porcentaje global estamos. No bajar la guardia.

Si descuidamos las reglas, entraremos en zona de peligro. Pero si seguimos estas tres reglas, si no las perdemos de vista, tendremos garantizada una relación estable, que perdure, que crezca y se fortalezca en el tiempo.


...
Habremos alcanzado el porcentaje de la felicidad.










18 de agosto de 2015

¿De vuelta?


Ahora que los blogs están de capa caída, y casi diez años después de que apareciera la primera entrada de El Ventanuco, estoy pensando en volver a publicar alguna cosa de vez en cuando. Esta vez cuento con ayuda: @PluginYeah amenaza con publicar aquí también las cosas que le pasan por la cabeza. Comienza la cuenta atrás. Permanezcan atentos a sus pantallas...

11 de febrero de 2014

Vivir sin dinero, una nueva web para ayudarnos a ajustar el presupuesto

Según cuentan en la página sindinero.org:

"...la idea de montar esta modesta web surgió de la necesidad de aglutinar en un único sitio toda una serie de recursos que generalmente se encuentran dispersos, descentralizados en la inmensa red que es internet. Dicha información nos debe poder permitir vivir una vida donde reduzcamos nuestra dependencia del vil metal."

De momento, incluye las secciones Ocio por la cara, Formación, Trueque, Hazlo tú mismo, Viajar y Asesórate Gratis. También tiene un foro, y un formulario de contacto. Como ellos dicen: "Nos dedicaremos básicamente a la Comunidad de Madrid, porque es donde vivimos"

A mí me parece una idea estupenda: ¿Alguien se atreve con otras comunidades?

¿Por qué necesitamos las conspiraciones?

La revista Time hace una interesante reflexión sobre la tremenda seducción de las teorías conspiratorias. Según algunas teorías psicológicas, una necesidad humana básica nos lleva a pensar que la magnitud del efecto ha de estar relacionada con la magnitud de la causa que se encuentra detrás. La razón es que Un mundo en el que causas minúsculas tienen consecuencias monstruosas resultaría poco seguro y temible.
Por eso necesitamos buscar una gran conspiración detrás de un gran desastre.

Visto en Así son las cosas , donde se enlaza el artículo de Time

30 de octubre de 2013

Alquiler de habitaciones para estancias cortas en Barcelona


Si alguna vez has pensado en una escapada romántica con tu pareja, o has necesitado una habitación por un tiempo limitado para descansar o desconectar, pero tenías dudas sobre la calidad de este tipo de establecimientos, es hora de que conozcas las instalaciones del Grupo LVR, que puedes visitar aquí. El grupo, propietario de La Vie en Rose y Perla Negra, es el primero de su categoría en España en conseguir la certificación ISO 90001.

Para obtener la certificación, se ha valorado especialmente la orientación a los clientes, partiendo de una filosofía de atención en la que todo está pensado para proporcionar la mayor atención y bienestar hacia el cliente.


Habitaciones de lujo, con wiffi, teléfono, minibar gratuito, Nespresso, y por supuesto con la máxima discreción, que incluye la disponibilidad de salas de espera privadas.

Del mismo modo, todo lo relacionado con los aspectos higiénicos y sanitarios está cuidado hasta el máximo detalle, desde los set de baño individuales, hasta todo el proceso de lavandería, o la higienización completa y profunda de las habitaciones antes de pasar a disposición de otros usuarios.

Ambos locales están situados en Barcelona, y son a día de hoy los únicos establecimientos de alquiler de habitaciones para estancias cortas que ofrecen los niveles de calidad que garantiza la la certificación ISO 90001.

Si estás pensando en alojarte por unas horas en Barcelona, con la máxima discreción y con todas las garantías, las instalaciones del Grupo LVR son tu elección. La Vie En Rose, cuyas instalaciones puedes visitar desde aquí está situado en la calle Rector Ubach 46. Perla Negra, en la calle Entenza número 65.

29 de septiembre de 2013

¿Jugamos una?

Cada vez que un buen amigo pone en marcha una iniciativa emprendedora, se lía la manta a la cabeza, y se saca de la manga un nuevo proyecto ilusionante en medio del chaparrón que nos cae a todos encima, me alegro. Si ese amigo es Julián, compañero del rat, brillante, y buena gente hasta decir basta, sí además el proyecto va de Juegos de mesa, de vender y difundir nuevas formas de compartir momentos lúdicos con amigos, entonces me alegro doblemente, porque sé que el éxito está asegurado. Lo que se venía anticipando desde hace meses en el blog, es ya una realidad totalmente operativa. La tienda online de Jugamos Una está a vuestra disposición desde el 25 de septiembre. 

Una plataforma cuidada, con un diseño atractivo y una estructura clara y muy bien organizada. Fiable, con todas las formas de pago seguras posibles en la red, ofrece una cuidada y extensa selección de juegos de mesa que no siempre es fácil encontrar en tiendas, para que no tengáis que moveros de casa si queréis hacer un regalo original y diferente, o simplemente si os gusta tener en casa juegos de mesa con los que animar esos encuentros con vuestros amigos o vuestra familia. 

Juegos para todas las edades, perfectamente organizados según la duración, la dificultad, el espacio necesario para desplegar el juego, o el nivel de dificultad del mismo. Para que elijáis el que elijáis, siempre sea un acierto. El blog es el complemento perfecto para la tienda. En él podéis encontrar entradas específicas para cada juego, donde se explica con todo detalle en qué consiste, cómo se juega, y algunas curiosidades y anécdotas sobre el juego.

Jugamos Una es mucho más que una tienda. Es una filosofía de vida. Una apuesta por la amistad, por rescatar el ocio de siempre en torno a una mesa, rodeados de gente cercana y querida, sin prisas, sin tecnología, sin agobios. ¿A qué esperas para jugar una?

PD: si quieres estar al tanto de todas sus novedades en tiempo real, sígueles en Twitter.

25 de julio de 2013

Siete años de Ventanuco

Mucho tiempo y muchas cosas han pasado desde julio de 2006. Un año en el que ETA todavía daba por culo, y en el que la gripe aviar apareció de repente, amenazando con ser la peste del siglo XXI. Harry Potter era aún un niño que no había alcanzado el final de la saga, y aquí, para no faltar a la costumbre, se reformaba de nuevo la Ley de Educación, mientras un Barça histórico conseguía su segunda Champions y la selección de baloncesto su primer Mundial.
 
Todavía creíamos, todavía soñábamos. Y de esos sueños y esa ilusión se llenó la red. Cientos, miles de blogs surgiendo y consolidándose por todas partes. Toda una generación de pioneros atolondrados que transformaron para siempre la forma de comunicarse globalmente. Con Facebook en pañales accesible sólo a algunos usuarios, y Twitter a un año de ver la luz, casi todo se cocía en los blogs y entre los blogs. En las comunidades de usuarios, en los grupos de comentarios, entre nosotros. Y siquiera por eso, por esa nueva forma global de entender la comunicación que surgió de entonces, y que a día de hoy tal vez sea la última esperanza para resistir contra viento y marea, estoy seguro de que mereció la pena. 

La vida, el tiempo, las costumbres. Todo cambia y te cambia. Huelga decir que cada día escribo menos, que cada día escribimos menos todos en general. Pero seguimos con las ventanas abiertas. Con la guardia alerta. Despiertos...

Gracias a todos por estar ahí. Por seguir ahí a pesar de que apenas os presto atención en estos últimos años. Un gustazo haber formado parte de esta experiencia. De esta aventura colectiva. Gracias de corazón.