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30 de marzo de 2012

Fumapipa: faltan tres días...

De los tarados del Rat Blogs Pack, directamente a la blogosfera, llega la más asombrosa producción bloguera para los amantes del cine y las palomitas. Las mejores críticas, el repaso a los estrenos y a los grandes clásicos, y los hallazgos más esperpénticos e inclasificables de la cinematografía mundial. Por supuesto, todo aderezado con el más exquisito sentido del humor. Permanezcan atentos a sus pantallas...


15 de marzo de 2012

No es la economía, estúpido

No, eso no es. Cualquier economista medianamente informado, incluso cualquier ciudadano corriente con sentido común, sabe que contener el gasto, paralizar la inversión pública, y disminuir de forma drástica el poder adquisitivo, es un suicidio en términos de crecimiento...

O no. Depende de para quién. 

Esto no va de economía. Va de lo de siempre. Porque siempre ha habido clases. Esto va de eso, ni más ni menos, que parecéis tontos. Y es que casi se les va de las manos. Fíjate que durante tres décadas, los pobres, o sea, casi todos, han tenido el desparpajo y la poca vergüenza de aspirar a cosas ajenas a su mundo. Cosas como confort, bienestar, salud, tiempo libre, vacaciones, algún pequeño lujo, caprichos... Y eso no. Hasta ahí podíamos llegar, hombre. Cada uno en su sitio. El colmo de los colmos fue que una parte de ese tiempo libre -esos pobres engreídos- la usaron en pensar y comunicarse en red. Y eso ya si que no. De ninguna manera. Tonterías las justas. Menudo peligro, o sea... 

Pobres disfrutando, pobres siendo felices, pobres pensando, pobres emprendiendo pequeños negocios, empresas. Pobres prosperando. Menudo oxímoron oyes. De eso nada. 

Esto no va de macroeconomía, porque los torpedos van dirigidos a la línea de flotación de la pequeña y mediana empresa. De los autónomos. De los funcionarios. De los empleados con una larga trayectoria ganada a pulso. De toda esa chusma que tuvo la osadía en los últimos treinta años de pasear de punta en blanco (de zara, pero de punta en blanco) husmeando por las terracitas de Puerto Banús. Y hasta ahí podíamos llegar. Que esté uno con su purazo, su churri, y su nada que hacer, hablando de las naderías de la bolsa, y tenga que aguantar un ejército de pobres rondando a diez metros. Y con cara de felicidad. ¡Ni de coña! ¡Que no hombre, que no!

Esto va de puñetazo sobre la mesa de ese lado oscuro que siempre estuvo ahí. De poner las cosas en su sitio. Porque si el pobre se asfixia, si duda, si se acojona, si hace encaje de bolillos para llegar a fin de mes, está a sus cosas. Deja de dar por culo y de ser peligroso. 

Los poderosos de verdad están al margen de la crisis. La controlan. Como controlan las grandes multinacionales de todo lo imprescindible: vestuario, alimentación, energía, banca... Multinacionales que seguirán en pie y multiplicarán sus beneficios caiga quien caiga. O lo que caiga. Ya lo están haciendo. Y desde ahí, le dan el empujocito a ese ejército de fichas de dominó para que vuelvan a su sitio. Al suelo, coño. Total, a río revuelto, subida de acciones...

Lástima que no viva Berlanga. Lo hubiera explicado clarito en su énesima obra maestra. No es la economía, estúpido. La economía es lo de menos. Lo importante, lo verdaderamente importante, es que cada cual vuelva a su sitio. Como debe ser. Como Dios manda...