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3 de agosto de 2006

El lince ibérico está en peligro por gilipollas

Diario de Castilla y La Razón se hacen eco en estos días del tercer y definitivo informe realizado por el CSIC en la mierda de la M-501: el resultado del análisis es tajante: el ADN en cuestión es de lince. Salvo que un gato común se hubiera comido a un lince, y luego de viajar varios cientos de kilómetros hubiera cagado sus restos en Madrid, queda por tanto confirmada su presencia en la zona.
Las obras, sin embargo siguen adelante. Mariano Zabía, consejero de Medio Ambiente de la CAM no se corta, y argumenta que "en el supuesto" que haya linces en la Comunidad de Madrid, estarían absolutamente protegidos por toda una serie de medidas como pasos subterráneos.
Se ve que don Mariano se ha documentado.
Ya algunos eruditos nos obsequiaron en el pasado con exposiciones magistrales sobre las medidas de protección del lince. Rescato de la antología de la oratoria algunos fragmentos de esta comparecencia en el senado de María del Carmen Martorell Pallas, Secretaria General de Medio Ambiente en 2002, en la que informa acerca de la situación del lince y las medidas a adoptar para su recuperación. No tienen desperdicio:

"...desde la propia Junta de Andalucía el Director territorial me dijo: Carmen, yo soy el responsable de esto porque he hecho la carretera y —añadió— te aseguro que he realizado pasos por debajo. Pero los animales tienen que aprender a pasar por debajo."
"...respecto a los avistamientos, al ADN, y demás aspectos, la verdad es que es muy difícil, porque muchas veces se dice que se ven, y no se ven, o tenemos que hacer un acto de fe para creer que se ven."
"...respecto al hábitat, ya sabemos el problema que existe, en el sentido de que un lince necesita mucho espacio, y España tiene un tamaño que a veces no permite que puedan disponer de esos espacios tan amplios que necesitan para sobrevivir".
"...la realidad es que necesita un espacio tremendo, por lo que cualquier obstáculo —carretera, alambrada, camino— limita su hábitat. Por eso precisamente el trabajo que está haciendo ADENA es unir estas dos fincas quitando todo aquello que moleste. Ahora hace falta que el lince quiera pasar de una finca a otra; se lo estamos poniendo en bandeja restaurando el hábitat, por una parte, poniendo conejos y todo lo habido y por haber, por otra"
Como vemos, Don Mariano tiene ilustres antecesores en esto de la conservación del lince.
No hay derecho a que estos bichos tengan el empeño que tienen en extinguirse, a pesar de la pléyade de expertos que ponemos a su disposición para que "se lo pongan en bandeja". La cosa es que el puñetero animal no aprende; y está empeñado en pasar por donde no tiene que pasar: igual les está bien empleado, por gilipollas.

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