Perdonad si me pongo escatológico, pero hay pocas cosas tan desagradables como el olor de una mierda de perro pisada. Ésa, y la de eliminar los restos del desastre entre los surcos de la suela de unas zapatillas deportivas, son dos de las experiencias más desagradables que pueden depararnos nuestros parques y jardines. Por eso tal vez éste sea uno de esos inventos llamados a cambiar el curso de la humanidad...
Sí, pero eso es muy feo y le sienta fatal a mi perro. Pues ajo y agua majete: peor nos sienta a los demás su cagarruta en el zapato...

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